Esperamos y esperamos, ¿Para qué?

"Esperamos y esperamos. Todos. ¿No sabría el psiquiatra que esperar es una de las cosas que vuelve loca a la gente? La gente espera toda su vida. Esperan vivir, esperan morir. Esperan en la cola para comprar papel higiénico. Esperan en la cola para recibir dinero. Y si no tienes dinero, esperas en colas más largas. Esperas para dormirte y esperas para despertarte. Esperas para casarte y esperas para divorciarte. Esperas que llueva, esperas que deje de llover. Esperas para comer y esperas para volver a comer. Esperas en la consulta del loquero con un montón de anormales y te preguntas si serás uno de ellos."
Pulp - Charles Bukowski
La vida no es blanca o negra. Así como la gente no es buena o mala, simplemente. Si me dices que violencia genera violencia, y que destruyes porque el sistema no ha sido justo contigo, ¿Cómo quieres que te tome en serio?... Criticas, pero actúas de la misma manera. Te quejas de represión, ¿Y buscar generar miedo en la gente qué es? ¡POR FAVOR! Todos tenemos más que claro que el mundo, tal como esta, no esta funcionando de la manera correcta. Pero el fin no justifica los medios. Y si vamos a mejorarlo, no será de la misma forma que ya lo desvirtuamos.

La insatisfacción.

¿Y qué pasa cuando abres los ojos una mañana y ya nada del ayer te satisface? ¿Juegas a las leyes de la biología y fuerzas la adaptación? ¿Destruyes ese universo vació que te encierra y construyes uno nuevo en el que resguardarte? ¿O simplemente dejas de respirar unos cuantos siglos?

Al menos, ya tengo preguntas. Ahora veremos si llego a las respuestas.

Estoy muy asustada, Buster. Sí, por fin.

-Te lo dije. Sólo nos encontramos junto al río un día, eso es todo. Independientes, los dos. Nunca nos hicimos ninguna promesa. Nunca...-Y aquí su voz se apagó y una palidez de enferma se apoderó de su rostro. El coche se había detenido por una luz roja. Entonces abrió la puerta y echó a correr calle abajo; y yo corrí tras ella.

Pero el gato no estaba en la esquina donde lo había dejado. No había nadie, ni nada en la calle, excepto un borracho que orinaba y dos monjas negras conduciendo una fila de niños que cantaban dulcemente. Otros niños aparecieron en los umbrales y algunas mujeres se asomaron a las ventanas para ver a Holly andando arriba y abajo por la manzana; iba y venia corriendo y llamando en centinela:

- ¡Tú! ¡Gato! ¿Dónde estás? Ven, gato.

[...] Se estremeció, tuvo que agarrarse de mi brazo para sostenerse:

-¡Oh, Dios mío! ¡Jesucristo! Nos pertenecíamos. Era mío.

Entonces le hice una promesa, le dije que volvería y buscaría al gato.

- Lo cuidaré, también. Te lo prometo.

Sonrió, con aquella nueva sonrisa sin alegría.

- Pero, ¿Y yo, qué?.- Susurró. Y volvió a estremecerse.- Estoy muy asustada, Buster. Sí, por fin. Porque podría continuar para siempre. No saber lo que es tuyo hasta que lo has arrojado. Las horas negras, no son nada. La mujer gorda, no es nada. Esto, sin embargo: mi boca está tan seca que no podría escupir aunque mi vida dependiera de ello.- Subió al coche y se hundió en el asiento.- Perdone, chofer. Vamos


Desayuno en Tiffany´s - Truman Capote